Día 9: Cerro Campanario

Tal y como habíamos quedado el día anterior, el domingo nos encontramos con Dani en el cerro Campanario para subir por las aerosillas. No recuerdo qué tenía que hacer Dani a la mañana, la cuestión es que yo llegué temprano con la idea de subir el cerro a pie por el sendero porque el tema de la aerosilla me daba un poco de miedo, pero hubo un punto en el camino que se me complicó bastante y desistí, así que me dispuse a bajar despacio hasta que llegara Dani. La esperé sentada muy en paz conmigo misma hasta que llegó.

El sendero en subida y con ramas: PELIGRO

El sendero en subida y con ramas: PELIGRO

La foto testigo

La foto testigo

El árbol de Bambi

El árbol de Bambi

Subiendo con Dani

Subiendo con Dani

Una planta bastante atrevida, jajaja!

Una planta bastante atrevida, jajaja!

Las vistas eran increíbles

Las vistas eran increíbles

Después de almorzar me pegué una pequeña siestita, acá me estaba despertando

Después de almorzar me pegué una pequeña siestita, acá me estaba despertando

El Llao Llao, un símbolo

El Llao Llao, un símbolo

La isla del centro parece un corazón

La isla del centro parece un corazón

La pose del conquistador

La pose del conquistador

Increíble, mucha paz da ese lugar

Increíble, mucha paz da ese lugar

Yo fui más allá y bajé la plataforma, había un sendero pero temí por mi vida y volví a subir

Yo fui más allá y bajé la plataforma, había un sendero pero temí por mi vida y volví a subir

Bajando.... miedito

Bajando…. miedito

El ingreso

El ingreso

En la cima del cerro Campanario Dani cargó agua caliente al mate y nos fuimos a tomarlo a Bahía Serena, una playa chiquita pero muy pintoresca en donde además de nosotras había tanto locales como turistas. Nos tiramos un rato a hacer nada, después a tomar mates, terminamos sacando fotos y todo ésto siempre acompañado de charla.

Foto "artística"

Foto “artística”

Era hermoso el lugar

Era hermoso el lugar

Nehuén, un niño cuyo padre le pedía por favor que saliera del agua pero él terminó cual pececito todo mojado

Nehuén, un niño cuyo padre le pedía por favor que saliera del agua pero él terminó cual pececito todo mojado

Te querés quedar a vivir, te lo aseguro

Te querés quedar a vivir, te lo aseguro

Los colores del agua entre verde y azul, ¡precioso!

Los colores del agua entre verde y azul, ¡precioso!

Mirá lo que es eso

Mirá lo que es eso

Al final nos fuimos maravilladas de este lugar, bueno… de todo Bariloche. Mirá que hay lugares lindos y naturales a los que podes ir a tomar mates o simplemente tirarte a mirar y admirar la hermosa naturaleza que te rodea.

Lo loco de este lugar es que al lado nuestro había una pareja que, al otro día, se convirtieron en mis compañeros de senderismo, pero en el próximo post te voy a contar mejor. Por ahora, te muestro que al subir de la playa nos fuimos caminando por el costado de la ruta y terminamos la tarde en una cervecería. Pedimos papas fritas y voilà!

Fuimos a la cervecería Blest

Fuimos a la cervecería Blest

Esta es la entrada con un pequeño patio

Esta es la entrada con un pequeño patio

Y este es un rincón para niños en el que me sentí grande y alta

Y este es un rincón para niños en el que me sentí grande y alta

Todo lo que vendían (además de carísimo) era absolutamente precioso

Todo lo que vendían (además de carísimo) era absolutamente precioso

Por todos lados estaban pegados mensajes de los visitantes, que se escribían en la parte trasera de los posavasos

Por todos lados estaban pegados mensajes de los visitantes, que se escribían en la parte trasera de los posavasos

Barriles y más barriles del templo cervecero, toda una religión XD

Barriles y más barriles del templo cervecero, toda una religión XD

Disfrutando de una media pinta

Disfrutando de una media pinta

Chau Blest, fue un placer haberte conocido

Chau Blest, fue un placer haberte conocido

Y así terminamos nuestro paseo, nos subimos al colectivo de vuelta a la ciudad y Dani se bajó antes, así que me quedé escuchando a un cantante callejero que se había adueñado del viaje con unos temas bastante bonitos. Yo me bajé en el centro y me puse a caminar un poco.

Nunca la pude encontrar abierta, una pena

Nunca la pude encontrar abierta, una pena

"Porque es posible soñar otro tiempo"

“Porque es posible soñar otro tiempo”

Una exposición donde vendían artesanías de todo tipo

Una exposición donde vendían artesanías de todo tipo

Hotel Nevada

Hotel Nevada

En el marco del festival "Viva la Tierra" estaba esta banda tocando rock en el centro cívico

En el marco del festival “Viva la Tierra” estaba esta banda tocando rock en el centro cívico

Y así terminé el día, escuchando rock y viendo las estrellas en esta preciosa ciudad. Fui al hotel, me hice unos mates, charlé con los demás huéspedes y miré un rato la tv. Había justo un especial del Papa Benedicto XVI, así que lo miré hasta que no di más y me fui a acostar.

Al otro día Dani tenía la excursión al Cerro Tronador así que yo me había armado un paseo por el Parque Municipal Llao Llao. La intención original era hacer el recorrido en bici, pero desistí y opté por ir en colectivo hasta el Hotel Llao Llao. La parada te deja justo a la entrada de Puerto Pañuelo, desde donde se hacen las excursiones lacustres, pero como mi intención no era recorrer el Nahuel Huapi sino el famoso sendero del Llao Llao, hacia allí fui.

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Día 8: el reencuentro

Llegué dentro de todo temprano el día 7 (viernes), así que dejé mis cosas en el hostel y de ahí salí a caminar un poco por el centro. Recorrido nostálgico, porque fui a los boliches a los que había ido en el viaje de egresados (todos cerrados) y al hostel en el que nos hospedamos (también cerrado). Bastante triste la verdad, pero bueno… pleno marzo, ¡qué querés!

La municipalidad

La municipalidad

Dobby, para sacarte una foto tenías que darle $2. Yo usé el poder del zoom ;)

Dobby, para sacarte una foto tenías que darle $2. Yo usé el poder del zoom 😉

La abuela Goye (¡qué lindo y simpático el vendedor!)

La abuela Goye (¡qué lindo y simpático el vendedor!)

Dedicada a Sir Chandler, ¡jajaja!

Dedicada a Sir Chandler, ¡jajaja!

"De día y de noche todos en Bariloche bailando sin parar al ritmo de ByPass"

“De día y de noche todos en Bariloche bailando sin parar al ritmo de ByPass”

Según el libro "Bariloche Nazi" acá hay una esvástica formada en el piso de metal

Según el libro “Bariloche Nazi” acá hay una esvástica formada en el piso de metal

Mi hostel estaba a la vuelta del Club Andino Bariloche

Mi hostel estaba a la vuelta del Club Andino Bariloche

Grisu, el boliche cueva en el que seguro te perdías

Grisu, el boliche cueva en el que seguro te perdías

"Ausonia Hotel, Ausonia Hotel, no es pa' dormir es pa' co... MER"

“Ausonia Hotel, Ausonia Hotel, no es pa’ dormir es pa’ co… MER”

Rocket, el mejor boliche del viaje ;)

Rocket, el mejor boliche del viaje 😉

Genux (o Pacha), acá recibimos el 2009

Genux (o Pacha), acá recibimos el 2009 (y acá me enteré que iba a ser tía) 

Cerebro, mi hermano volvió loco con este boliche pero para mi no fue LA gran cosa, quizás porque en él nos despedimos del viaje

Cerebro, mi hermano volvió loco con este boliche pero para mi no fue LA gran cosa, quizás porque en él nos despedimos del viaje

Wilkenny, o cómo sentirte extranjero en tu propio país

Wilkenny, o cómo sentirte extranjero en tu propio país

Wilkenny es el pub-boliche por excelencia en el que no sólo se toma buena cerveza tirada sino que también te transporta a cualquier otro lugar del mundo, vos elegí el idioma y te aseguro que habrá alguien ahí que lo hable. Yo fui con los chicos del hostel y éramos (sólo en mi grupo): 2 chicas del País Vasco, 4 canadienses, 2 estadounidenses, 1 francés, 1 brasileña, y yo, argentina. Hablábamos todos en inglés, excepto con las chicas vascas porque no hablaban inglés sino francés y un poco de español. Bizarro pero muy divertido.

Pasamos al día 8 y como me acosté tarde me levanté, obvio, tarde. Amanecí para el mediodía y salí a caminar, lo que me sorprendió fue encontrarme con autos decorados por la calle principal para festejar el día de la mujer:

El auto besador

El auto besador

La esposa que mató al marido

La esposa que mató al marido

El nombre del hotel está mal escrito, en realidad es Ayalén ;)

El nombre del hotel está mal escrito, en realidad es Ayalén 😉

Tecnología para mí desconocida en Mamushka

Tecnología para mí desconocida en Mamushka

Ñamm, capuccino con torta mousse de chocolate y crema

Ñamm, capuccino con torta mousse de chocolate y crema

Después de esta riquísima merienda me quedé sentada disfrutando de lo pepona que me sentía cuando de pronto miro entre las personas que estaban en la chocolatería y ¿a quién veo? ¡A Daniela! Dicen que cuando una persona está destinada a quedarse en tu vida de alguna manera u otra la verás volver, pues así sucedió y sin haber intercambiado teléfonos ahí estábamos, otra vez, juntas en Mamushka y listas para recorrer el resto del viaje en compañía.

Paseamos bastante, nos reímos a carcajadas por mis constantes metidas de pata, y la verdad que fue bueno encontrar a alguien en mis mismas condiciones porque hizo más divertida la estadía.

 

Gracias a Dani pude repetir la foto que me saqué en 2008

Gracias a Dani pude repetir la foto que me saqué en 2008

Y tener este tipo de fotos boludas

Y tener este tipo de fotos boludas

En este caso un extraño muy copado me ayudó con la foto que quería con el lago de fondo

En este caso un extraño muy copado me ayudó con la foto que quería con el lago de fondo

Arte en la calle

Arte en la calle

Familia Weiss, picada de quesos y cerveza artesanal

Familia Weiss, picada de quesos y cerveza artesanal

Yo te avisé

Yo te avisé

Con Dani

Con Dani

Suspendida en la piedra

Suspendida en la piedra

Y después de hacerme la graciosa con los tótems, me caí XD

Y después de hacerme la graciosa con los tótems, me caí XD

Arte en la plaza

Arte en la plaza

Después del intento número 1000, pude sacarme la foto saltando

Después del intento número 1000, pude sacarme la foto saltando

Al final nos despedimos en la parada del colectivo que la llevaba a Dani a su casa (bueno, la casa en donde estaba parando) y yo seguí mi camino al hostel. Un día productivo, sin dudas.

Quedamos para ir a pasear al Cerro Campanario el domingo y tomar unos mates por ahí. Ahí hay aerosillas para llegar a la cima pero si no querés gastar plata podés ir caminando por el sendero que está muy bien marcado, aunque cuidado si llovió en esos días porque va a estar un poco embarrado.

Día 7: Circuito Grande

Te preguntarás dónde está el día 6, pues en el post anterior. Y sí, yo me voy de manos y te posteo dos días en uno.

Taaaaarde pero seguro, volví a este post que tenía literalmente olvidado para terminar el relato de mi viaje por el sur argentino. Ahora no te voy a dar precios porque, la verdad, del año pasado a éste seguramente hubo alguna modificación y no quiero darte “falsas promesas” (soy santafesina, no pude evitarlo).

El viernes temprano, tipo 8.30, me pasaron a buscar en una combi los chicos del tour por el hostel y de ahí nos fuimos directo a recorrer el Circuito Grande compuesto por Villa Traful y Villa La Angostura. El guía era muy simpático, muy particular he de aclarar, pero le puso mucha onda al paseo y nos tiró mucha info copada que yo como buena Dora la exploradora me tomé el trabajo de anotar.

Comenzamos el viaje saliendo de Bariloche y pasamos por Dina Huapi, una pequeña localidad a la salida de la ciudad que está justo en el nacimiento del Río Limay.

Río Limay

Río Limay

Al rato de comenzar el paseo el guía (cuyo nombre no recuerdo) nos avisó que mirásemos por las ventanas porque teníamos compañía animal:

Uno me posó para la foto y todo

Uno me posó para la foto y todo

La primera parada que hicimos fue en un espacio natural llamado “El Anfiteatro”, un lugar precioso en el que se se escuchaba el sonido del viento y si te quedabas un ratito parado ahí ibas a sentir una paz… El guía nos contó que allí todos los años hacía un concierto especial la Camerata Bariloche, pero que dejaron de hacerlo cuando se hicieron más famosos porque están casi siempre de gira.

El anfiteatro

El anfiteatro

La cruz blanca es un homenaje a un fallecido

La cruz blanca es un homenaje a un fallecido

Si dicen teatro ahí está Asha la estresha

Si dicen teatro ahí está Asha la estresha

Luego seguimos camino hacia Villa Llanquín, otro mini pueblo que quedaba de paso y cuya principal infraestructura es un puente:

EL puente ;)

EL puente 😉

A medida que nos íbamos alejando de Bariloche el guía nos explicó que estábamos en la estepa patagónica, donde se forma un microclima que es bueno para cierto tipo de vegetación y que es una conjunción de montañas, sierras bajas y llanuras. El clima es seco, así que tanto el frío como el calor suelen ser más tolerables. Además, nos contó que todo lo que veíamos había sido afectado por las cenizas del volcán Puyehué, por lo que ahora está distinto a como estaba hace unos años. Algunas cosas para mejor, otras no tanto.

Álamos que protegen los manzanos

Álamos que protegen los manzanos

El dedo de Dios y el Caniche toy con la boca abierta (¡¿dónde?!)

El dedo de Dios y el Caniche toy con la boca abierta (¡¿dónde?!)

Más formas que nunca llegué a identificar

Más formas que nunca llegué a identificar

El gnomo rojo delante de las exóticas formas

El gnomo rojo delante de las exóticas formas

Esta parte se llamaba “Valle Encantado” justamente porque las piedras tenían formas particulares. He de reconocer que me frustró un poco no poder identificar las formas que el guía nos decía que tenían las piedras, quizás vos seas un lector más avispado que yo y las encuentres porque lo que soy yo no las veo. O sí, pero no me parecen tan obvias. Creo que el guía le puso otra yerba al mate…

Pared del viento (antes funcionaba ahí el Instituto Sismográfico)

Pared del viento (antes funcionaba ahí el Instituto Sismológico)

Pasamos por el río Correntoso, llamado así por la confluencia que hacen entre el río Limay y el Traful. Es el más corto del mundo y desemboca en el lago Nahuel Huapi. No tengo foto de este río porque bueno, estábamos arriba de una combi y el río es tan pequeño que preferí disfrutarlo con la mirada.

El recorrido nos llevó a la localidad de Cuyín Manzano, vimos cipreses, otra supuesta piedra con forma:

Piedra de una india rezando (el guía nos tomaba el pelo, no jodamos)

Piedra de una india rezando (el guía nos tomaba el pelo, no jodamos)

Un río pequeño, vaya Dios a saber su nombre

Un río pequeño, vaya Dios a saber su nombre

La estancia de Jane Fonda (supuestamente viene todos los años a visitarla)

Casa de caballos

Y acá pasó una de las cosas más graciosas del viaje. Yo estaba sentada justo atrás del guía así que ligué mate por ubicación privilegiada (soy nerd hasta en los tours), lo que también me dio la oportunidad de charlar más y enterarme de datos chismosos de los lugares que recorríamos. Pero el guía estaba un poco (demasiado) atareado y en un momento tenía el micrófono, el termo y el mate, así que cuando el chofer le pidió si le podía cebar justo cuando él estaba dando una explicación saltó con la frase “ay no puedo con todo, el mate, el micrófono, ¡poneme un plumero en el orto y te limpio también!”. Creo que nunca me tenté tanto como en ese momento, lo dijo tan a lo mina histérica que tenías que estar ahí para reírte conmigo. No lo dijo mal ni enojado, fue muy gracioso.

Río Minero (se pensaba que había minas de oro pero resulta que no)

Río Minero (se pensaba que había minas de oro pero resulta que no)

Un Maitén (árbol que comen las vacas, están todos cortados a la misma altura)

Un Maitén (árbol que comen las vacas, están todos cortados a la misma altura)

Y así fue como llegamos a la primera parada imponente, el mirador del lago Traful a 5 km de Villa Traful.

Cerquita de Villa Traful

Cerquita de Villa Traful

Si le tenés miedo a las alturas: ¡ojo con estas escaleras de madera!

Si le tenés miedo a las alturas: ¡ojo con estas escaleras de madera!

Mira LA vista que teníamos

Mira LA vista que teníamos

Había mucho viento y estaba bastante fresquito

Había mucho viento y estaba bastante fresquito

El camino de ahora en más

El camino de ahora en más

Así que seguimos y llegamos al precioso pueblo Villa Traful. Es chiquito pero encantador, algo así como el Ko-i-noor de la geografía patagónica. Todo era lindo y de haber tenido un poco de sol se habría visto más bello aún.

Un valor agregado de Villa Traful es que nos pusimos a charlar con Daniela, otra chica que viajaba sola, así que además de hacer intercambio fotográfico (yo le sacaba fotos a ella y ella a mí) pudimos socializar un poco entre tanta pareja y madre e hija que había con nosotras.

La iglesia

La iglesia

Lavandas

Lavandas

¡Colores!

¡Colores!

Un ángel en la iglesia (?)

Un ángel en la iglesia (?)

Nuestra Sra. de Traful, hay una virgen para todos y todas

Nuestra Sra. de Traful, hay una virgen para todos y todas

Santa Rita

Santa Rita

Todo lo que hay y que, obviamente, queda para el mismo lado

Todo lo que hay y que, obviamente, queda para el mismo lado

A un pie del lago

A un pie del lago

Cerca, el Flaco siempre estuvo cerca

Cerca, el Flaco siempre estuvo cerca

El color del agua "es una cosa de locos" como diría el Bambino

El color del agua “es una cosa de locos” como diría el Bambino

Hay una calle llamada Los Teros. Mis mascotas estarían honradas ;)

Hay una calle llamada Los Teros. Mis mascotas estarían honradas 😉

La monada del salón de té

La monada del salón de té

Y así nos despedimos de Villa Traful para emprender camino hacia Villa La Angostura, otro lugar maravilloso aunque parece muy artificial. Tengo sentimientos encontrados con VLA.

Lago Correntoso

Lago Correntoso

Con los patitos en fila

Con los patitos en fila

Río Ruca Malén (significa casa de la niña)

Río Ruca Malén (significa casa de la niña)

Pasamos por el lago Espejo, la laguna Ceferino, nuevamente por el río Correntoso, y por fin llegamos a Villa La Angostura:

El patio del lugar donde almorzamos

El patio del lugar donde almorzamos

Con Dani estábamos equipadas para un almuerzo gasolero, así que nos fuimos a la parte del comedor del restaurant al que nos llevaron con el tour y sacamos los tuppers. Ambas con sanwiches, nos pedimos una porción de papas fritas para acompañar. Después salimos a recorrer la ciudad y nos divertimos de lo lindo:

¡Via Bariloche existe desde la época de las carretas!

¡Via Bariloche existe desde la época de las carretas!

Tocándole la pancita a Papá Noel, sólo porque es adorable

Tocándole la pancita a Papá Noel, sólo porque es adorable

¡Estábamos en marzo!

¡Estábamos en marzo!

Con ustedes... ¡DANIELA! (Sí, Susana ¡Sí!)

Con ustedes… ¡DANIELA! (Sí, Susana ¡Sí!)

Una especie de galería, todo muy monono

Una especie de galería, todo muy monono

La gordita siempre encuentra su lugar en el mundo

La gordita siempre encuentra su lugar en el mundo

"Me pescaste justo"

“Me pescaste justo”

Encontré una compañera tan payasa como yo

Encontré una compañera tan payasa como yo

Me deprimió un poco que no me tuve que agachar demasiado...

Me deprimió un poco que no me tuve que agachar demasiado…

Mermeladas, mermeladas everywhere

Mermeladas, mermeladas everywhere

Castillo El Messidor

Castillo El Messidor, construido por Alejandro Bustillo

Una colina con historia

Una colina con historia

El guía, en su forma tan particular de contarnos anécdotas de los lugares, nos contó que en esta residencia estuvo presa Isabelita Perón por un tiempo y que en sus ratos libres le gustaba tirarse de culipatín por esta colina. Un chistoso total, la verdad que por la forma en cómo lo contó nos reímos todos (hasta los extranjeros que no entendían nada).

Finalmente llegamos a las dos bahías más importantes de VLA: Bahía Mansa y Bahía Brava:

Bahía Brava

Bahía Brava

Bahía Mansa

Bahía Mansa

Bienvenido el perrito también

Bienvenido el perrito también

Una foto que no le hace justicia al lugar

Una foto que no le hace justicia al lugar

Si buscas un lugar bien top, en donde absolutamente todo es lindo y se conjuga perfectamente naturaleza con arquitectura moderna, entonces anda a Bahía Manzano. ¡Qué lugar! Todo era lindo, todo era perfecto, todo estaba armoniosamente ubicado. Según el guía (y no tengo dudas) es una zona carísima que, lo creas o no, se vende bastante.

Pero como dice la canción “todo concluye al fin” y acá llegamos al final del recorrido de este paseo que me dejó como saldo no sólo lugares maravillosos sino una nueva amiga: Dani. Al final me bajé de la combi y no intercambiamos teléfonos, pero el destino estuvo de nuestro lado y… CONTINUARÁ.

Día 5: Chau El Bolsón, hola BRC!

Y llegó el momento de partir hacia Bariloche. Debo admitir que si los chicos de Mardel no se ofrecían en alcanzarme hasta allá es muy probable que hubiera elegido quedarme unos días más en El Bolsón, así que doblemente agradecida con los chicos por el viaje.

El miércoles me levanté temprano pero no lo suficiente, eran las 8.30 y me habías dicho que iban a salir a las 7.30 así que como no los vi pensé que iba a tener que irme en micro. Por suerte me avivé y miré la ventana, el auto seguía allí así que me quedé un poco más tranquila. Desayuné, agarré mis cosas, esperé un rato y aparecieron. Al ratito llegó Fer y finalmente intentamos ubicar todos nuestros petates en el auto.

Jerome también estaba invitado a viajar, el problema es que no entrábamos todos. Intentamos de muchas formas tratar de meter todo pero al final no se pudo, Fer estuvo a punto de irse en micro pero al final Jerome decidió quedarse así que nuevamente, intentamos meter todo y cuando por fin pudimos, nos ubicamos para partir.

Así de llenos estábamos

Así de llenos estábamos

Néstor al volante y Fer de copiloto, con su valija aúpa

Néstor al volante y Fer de copiloto, con su valija aúpa

Nosotras también estábamos cargadas, ¡parecía un auto de payasos!

Nosotras también estábamos cargadas, ¡parecía un auto de payasos!

Después de ya no recuerdo cuánto tiempo llegamos a Bariloche. Allá no encontrábamos la bajada, dimos un par de vueltas y al final terminamos en Av. J. M. de Rosas (que después se convierte en Av. Bustillo), nos bajamos Fer y yo y los chicos se fueron. Obvio, nos despedimos con la promesa de volver a vernos ya sea en Mardel o en Capital.

Con Fer empezamos a caminar hasta el hostel, él con su valija y yo con mi mochila, pasamos por el Centro Cívico y en Morales empezamos a subir. Fueron 3 cuadras pero para mí fue toda una eternidad, encima para llegar al lobby del hostel había que subir unas escaleras que al final, terminé agotada.

El hostel que me recomendaron y en el que Fer se había hospedado antes de ir a El Bolsón se llama Achalay, cuando llegamos había una cama para él pero como yo no tenía reserva me mandaron a un hostel amigo. Como no soy muy buena con las indicaciones me perdí y tuve que llamar a Fer para que preguntara de nuevo dónde quedaba, así que una vez resuelto el tema de la orientación me dirigí al hostel Rodinia donde afortunadamente tenían una cama para mí a $80 la noche con desayuno incluído.

Debo decir que más allá de todas las recomendaciones que tuve del Achalay, agradezco haber terminado en Rodinia porque el camino era más fácil para mí, dado que la parte empinada de Morales estaba justo en la cuadra del Achalay. Sí, comentario de vaga, pero bueno. Como iba a tener que caminar hasta el hostel todos los días era un beneficio extra no tener que dejar mis pulmones en el intento de llegar.

La habitación del hostel, cómoda, calentita, confortable

La habitación del hostel, cómoda, calentita, confortable

También tenía un balcón espacioso para colgar la ropa, dejar las mochilas o simplemente disfrutar del aire

También tenía un balcón espacioso para colgar la ropa, dejar las mochilas o simplemente disfrutar del aire

Después de acomodarnos nos juntamos con Fer para almorzar, fuimos a un lugar copado en la esquina de Elflein y Quaglia cuyo nombre no recuerdo pero donde comimos bien, aunque por una equivocación de la mesera nos cobraron de más. Menos mal que Fer se dio cuenta y la pudimos zafar sino, plata perdida. Cuando terminamos decidimos ir cada uno a su hostel y después de la siesta pasear, pero mi siesta duró hasta las 22 hs así que quedó en la nada.

Me levanté de la alta siesta medio desconcertada, mi cuerpo necesitaba descansar después de tanto traqueteo, porque convengamos que en El Bolsón había dormido muy poco. Me di cuenta que era tarde así que bajé a prepararme la cena, una sopa crema Knorr que me quedó horrible pero era lo único que tenía para comer. Me quedé un ratito haciendo tiempo pero al final desistí y me fui a dormir, otra vez.

Al otro día me levanté temprano, acomodé mis cosas sin saber bien qué iba a hacer en el día y bajé a desayunar. En el desayuno conocí a dos chilenas (Nati y Anita) que planeaban ir al Cerro Otto, así que como yo no tenía ni idea de qué hacer me apunté con ellas y hacia allá fuimos.

El Cerro Otto es llamado así por Otto Goedecke, uno de los pioneros de Bariloche. El ascenso en teleférico sale $120 por persona y el traslado hasta el cerro es gratuito en un colectivo de la empresa. Todo lo recaudado es donado a las entidades auspiciantes, así que si bien duele pagar tanto al menos uno queda tranquilo de que va a parar a un bien común.

Como había viento el teleférico se movió bastante, así que entre las 3 nos íbamos dando fuerzas para aguantar los 12 minutos de ascenso hasta la cumbre sin pensar en el movimiento. Cuando llegamos recorrimos un poco, fuimos a la galería de arte y después paseamos un poco por la parte externa del complejo, donde hacía muchísimo frío pero resistimos para las infaltables fotos. Para entrar en calor fuimos a la famosa confitería giratoria donde la vista es espectacular y el chocolate, dicen, el mejor de Bariloche.

El teleférico

El teleférico

Hacía frío y yo parecía un ekeko

Hacía frío y yo parecía un ekeko

La vista en el ascenso

La vista en el ascenso

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La galería de arte con obras de Miguel Ángel

La galería de arte con obras de Miguel Ángel

La típica tienda de obsequios, donde nada está a precios precisamente "regalados"

La típica tienda de obsequios, donde nada está a precios precisamente “regalados”

Increíble vista a pesar del día nublado

Increíble vista a pesar del día nublado

Otra de las maravillosas vistas

Otra de las maravillosas vistas

Había escultura como éstas en todos lados

Había escultura como éstas en todos lados

Y acá entramos a lo bueno

Y acá entramos a lo bueno

Éste era el boliche al que nos habían ofrecido ir en el viaje de egresados

Éste era el boliche al que nos habían ofrecido ir en el viaje de egresados

Otto Meiling c*gándose de frío, eh... digo... esquiando

Otto Meiling c*gándose de frío, eh… digo… esquiando

El bar de la Confitería Giratoria

El bar de la Confitería Giratoria

Ya estábamos girando lentamente

Ya estábamos girando lentamente

Con Nati y Anita

Con Nati y Anita

Listas para bajar

Listas para bajar

Esperando el colectivo de vuelta a la ciudad

Esperando el colectivo de vuelta a la ciudad

Después de casi congelarnos esperando el colectivo que nos llevaría de regreso al centro y de sorprendernos del termostato inverso que tienen algunos extranjeros (que estaban en ojotas y remera escote V), al fin llegó y bajamos en el edificio de Parques Nacionales.

Continuamos con Av. San Martín en busca de un lugar para cargar la tarjeta para el bondi (llamada “cospel”) y las chicas tenían que comprar el boleto de regreso para la estación de bus, así que allá fuimos y cargamos en un supermercado. De ahí fuimos al Shopping Patagonia. Como a mí me urgía ir al baño hacia él corrí, no sin antes sacarme ésta foto:

¡CON MI AMOROSO HUGH JACKMAN!

¡CON MI AMOROSO HUGH JACKMAN!

Ingreso al Shopping Patagonia (Frávega pagáme la publicidad)

Ingreso al Shopping Patagonia (Frávega pagáme la publicidad)

Luego de este lápsus amoroso con Hugh, fuimos al baño y acá nos perdimos. Yo salí, volví a entrar y al volver a salir no las encontré más, las busqué por todo el shopping (que por cierto, no es muy grande) y no estaban, así que me quedé un rato en una librería donde encontré un libro precioso de Lewis Carroll con todas sus historias y notas y dibujos, me volví loca, le mandé un mensaje a mi amiga Lucía que estudia Letras y me hubiera encantado comprárselo pero salía más de $200 y mi dinero era escaso, así que espero volver a encontrarlo por acá.

Recorrí otros locales pero, si te voy a ser sincera, no había nada que ya no haya visto en Capital o que me llame mucho la atención, y si a eso le sumamos el poco espacio que tenía en la mochila más la poca plata, tampoco puse mucho de mí para que algo me gustase demasiado. Me hubiera traído muchos libros, pero dónde los habría metido es el gran misterio de la vida (?)

Salí del Shopping un poco decepcionada la verdad, no porque hubiese esperado un gran centro comercial sino porque me quedé con ganas de ver Los Miserables en el cine. ¿Friki yo? Naaah!

Caminé un poco, había sol intermitente y estaba a preparándose para llover, averigüé por una campera y salía una fortuna, así que seguí dando vueltas sin rumbo fijo y sin esperanza de un poco de calor. Entré a otra librería y encontré un libro que me había recomendado mi amigo Matías, uno sobre los nazis en Bariloche. Cierto o no, lo compré junto con uno muy nada que ver llamado “Cómo adelgazar caminando y sin hacer dieta”.

"Bariloche Nazi" de Abel Basti

“Bariloche Nazi” de Abel Basti

El libro nada que ver me salió $20 y el de los nazis me salió $69, pero cuidado que si lo querés comprar por MercadoLibre.com te sale casi el doble. Está bueno, lo estuve leyendo y es impresionante, no sé hasta qué punto es verídico pero si te interesa la historia te lo recomiendo, sobretodo porque es muy ameno de leer y si vas a Bariloche podes sacarle jugo a una parte importante en la ciudad. No estoy promoviendo el nazismo eh, nada más lejos, pero me resulta muy interesante de conocer.

Paradójicamente a ésto, al lado de la librería había una escuela Dante Alighieri, mi primer llamado hacia la italianidad en el año, quizás el empujón de nostalgia que necesitaba para retomar el idioma. Saliendo de mis lágrimas contenidas al ver una Dante en un lugar emblemático como Bariloche (donde todo terminó hacía tan sólo 5 años) fui directo a la Catedral Ntra. Sra. del Nahuel Huapi.

Nostalgia pura

Nostalgia pura

El cartel lo explica mejor...

El cartel lo explica mejor…

La Catedral de frente

La Catedral de frente

Ntra. Sra. del Nahuel Huapi

Ntra. Sra. del Nahuel Huapi

San Ceferino

San Ceferino

Este pesebre está en la plaza

Este pesebre está en la plaza

También había obras de arte contemporáneo, ésta era una especie de Shrek de caña

También había obras de arte contemporáneo, ésta era una especie de Shrek de caña

Ya se estaba poniendo insoportablemente frío y encima llovía!

Ya se estaba poniendo insoportablemente frío y encima llovía!

Hoshiiible el tiempo, y fríiiiio!

Hoshiiible el tiempo, y fríiiiio! Por cierto, lo que se ve es una pista de patinaje con vista al lago

Me causó mucha gracia ver este auto porque cuando era chica teníamos uno igual al que le decíamos Topolino

Me causó mucha gracia ver este auto porque cuando era chica teníamos uno igual al que le decíamos Topolino

Después de caminar bastante con frío y lluvia llegué al Museo de la Patagonia, pintoresco, completo, chico pero interesante, tuve que pagar $15 para entrar y como realmente quería estar un poco acobijada de la lluvia pagué gustosa.

El ingreso al museo con réplicas de distintos animales

El ingreso al museo con réplicas de distintos animales

Ingreso al museo

Ingreso al museo

No se podían sacar fotos dentro del museo y estaba todo vigilado por cámaras, pero te cuento que tenían objetos del Perito Moreno, documentos oficiales originales, mapas explicativos, animales hechos en tamaño real, un ejemplo de la típica casa alpina del Bariloche original, canoas usadas por los antiguos indígenas de la zona, uniformes militares de los primeros “conquistadores” y muchas cosas más que fueron sumamente interesantes.

Al ingreso al museo había una especie de mercadito donde comprar libros y cds sobre Patagonia pero, obviamente, no compré nada porque ahí era más caro que en una librería.

Cuando salí del museo caminé un poco más pero el frío y la lluvia no me dieron tregua, así que busqué una buena campera y encontré un tapado (con el que me verás en las próximas fotos) anti-viento/lluvia/con peluche que me salvó el viaje porque realmente hizo mucho frío. Me salió $600 porque estaba en oferta y en el local podías pagar con tarjeta de crédito/débito.

El lugar donde compré la campera, buena atención y muy buenos precios

El lugar donde compré la campera, buena atención y muy buenos precios

Luego de comprar la campera y con un poco más de ánimo porque ya estaba en la temperatura corporal adecuada, caminé un poco por el centro de Bariloche, hice algunas compras (me morí de amor en un local de objetos de diseño) y terminé en el supermercado comprando pan, fiambre y mayonesa para mis futuras comidas. Y es que, si te soy sincera, ganas de cocinar no tenía y pasar vergüenza ante desconocidos tampoco.

En el próximo post te voy a contar sobre mi viaje a Circuito Grande, en donde fui con un tour a Villa Traful y Villa La Angostura, dos lugares preciosos y a pocas horas de Bariloche.

 

 

Día 4: Feria Artesanal y Lago Puelo

Empieza mi último día en El Bolsón y por fin me dediqué a conocer lo que, en principio, quería conocer. Antes de llegar no tenía pensado pasar el domingo remando, ir el lunes al mismo lago con los chicos, y si bien la idea era quedarme dos días no me arrepiento de haberme quedado 4.

Como conté en el post anterior, me “tuve que quedar” hasta el martes porque era el día en que volvía a estar la famosa feria artesanal de El Bolsón, con decirte que hasta mi abuela me la recomendó así que no podía perdérmela. Y a la tarde, después de recorrer la feria íbamos a ir a Lago Puelo.

Amaneció un día hermoso, me levanté temprano porque quería desayunar y de a poco fueron cayendo los chicos. La idea era salir tipo 11 para la feria y después aprovechar el resto del día en Lago Puelo, pero como los imprevistos fueron un must have en este viaje terminamos demorando el asunto. Cuando estábamos tomando mates con Clari y Eli veo que alguien me saluda, era Pedro de la excursión de los kayaks, así que le pedí que me muestre cuánto habíamos remado el domingo y realmente fue mucho.

En un momento subí al cuarto a buscar no sé qué y cuando bajé no encontré a las chicas, así que como nadie sabía dónde andaban fui directo para la feria. Como todavía estaban armando los puestos (eran las 12!) me dediqué a sacar fotos y hacer tiempo, el día acompañaba para disfrutar del sol en la cara y en eso me pasó algo de lo más loco: una mujer gitana me empezó a hacer señas para que me acerque y me dijo, ni lerda ni perezosa, “dame $10”. Claro, yo soy la hija de Rockefeller y tengo para darle $10 a cualquiera, le dije que no tenía y empezó a bajar la apuesta, me pidió monedas, $2, insistió pero yo me fui.

Hermoso paisaje

Hermoso paisaje

Paseo de las Flores, a la vuelta del hostel

Paseo de las Flores, a la vuelta del hostel

Me encantó la forma pintoresca de decorar un árbol

Me encantó la forma pintoresca de decorar un árbol

Entretenimiento para los más chicos

Entretenimiento para los más chicos

Un gigantomapa de El Bolsón

Un gigantomapa de El Bolsón

Visité la Oficina de Montaña pero la opción de ir aúpa no existía así que desistí, jajaja!

Visité la Oficina de Montaña pero la opción de ir aúpa no existía así que desistí, jajaja!

Martes, Jueves, Sábados y Domingos de 10 a 18. Yo fui a las 12 y faltaban puestos...

Martes, Jueves, Sábados y Domingos de 10 a 18. Yo fui a las 12 y faltaban puestos…

Plaza Pagano

Plaza Pagano

Lo que se ve atrás es como una pileta gigante y del otro lado hay una especie de muelle en donde la gente iba a tomar mates, muy lindo aunque el agua no se comparaba ni por poco con la de los lagos que estaban cerca.

Me volví loca cuando vi ésto, hermosos ambos.

Me volví loca cuando vi ésto, hermosos ambos.

¿El árbol de la vida?

¿El árbol de la vida?

Donde está el mástil se puede ver el muelle

Donde está el mástil se puede ver el muelle

Un monumento a algo...

Un monumento a algo…

Parroquia Nuestra Señora de Luján

Parroquia Nuestra Señora de Luján

Y luego de un pequeño recorrido por la parte céntrica de El Bolsón, se vienen algunas fotos de la feria. No hay nada que no se haya visto en alguna otra feria del país, obvio que hay cosas más típicas de Patagonia porque allá se destaca la lana y la aprovechan para hacer de todo, pero la verdad es que no fue tanta la diferencia. Es más grande que otras ferias aunque calculo que los fines de semana debe ser más interesante.

Me gustan mucho los duendes y había por todos lados!

Me gustan mucho los duendes y había por todos lados!

Azucareros preciosos

Azucareros preciosos

Carteras y accesorios hechos a mano con cuero

Carteras y accesorios hechos a mano con cuero

Láminas hechas a mano, si llevas tu foto que hacen una lámina.

Láminas hechas a mano, si llevas tu foto que hacen una lámina.

El cast de El Hobbit compra sus zapatos en la feria de El Bolsón

El cast de El Hobbit compra sus zapatos en la feria de El Bolsón

¡En la feria se ven los pingos!

¡En la feria se ven los pingos!

El sonido relax era impagable. Bueno, no, estaban un poco caros para mí.

El sonido relax era impagable. Bueno, no, estaban un poco caros para mí.

Foto escracho pero con amor: no recuerdo el nombre del bebé pero era hermoso!

Foto escracho pero con amor: no recuerdo el nombre del bebé pero era hermoso!

La madre de la criatura no era la mejor fotógrafa que había en la comarca, a las pruebas me remito, pero su hijo era precioso y me dejó tenerlo aúpa un ratito mientras el padre compraba el almuerzo. Muy simpáticos, eran de Comodoro Rivadavia y estaban de paseo por El Bolsón. El bebé no salió muy sonriente pero te aseguro que era simpatiquísimo, tenía hambre pero aún estaba disponible para jugar así que lo aproveché unos momentos. Tengo mi gen de tía a flor de piel y me hizo acordar mucho a Benja cuando era bebé, sobre todo por esos cachetotes preciosos. No recuerdo su nombre, tengo una memoria malísima, así que si alguien lo conoce mándele un beso enorme.

El perro de la lengua partida que almorzó con nosotros

El perro de la lengua partida que almorzó con nosotros

Marionetas de duendes hechas con goma espuma

Marionetas de duendes hechas con goma espuma

Clari, Eli y yo dentro de 40 años, jajaja!

Clari, Eli y yo dentro de 40 años, jajaja!

Había más puestos a los que no les saqué fotos pero que tenían cosas preciosas. La ropa de diseño era bellísima y muy original, me compré un vestido negro con violeta y verde así que aproveché. También había boinas, gorros, carteras, billeteras, elementos de cocina, piedras preciosas y acá volví a aprovechar y me compré una que atrae la confianza en uno mismo. Además me compré unos aritos hechos de alpaca con un diseño de color rosa, volví chocha!

Las cosas no eran baratas pero tampoco exorbitantemente caras, tenían el valor correspondiente que merecen las cosas hechas a mano, así que si te pones a pensarlo desde ese punto de vista todo valía lo que costaba. Mi problema para comprar se dividía en dos: todavía me faltaban 6 días más de viaje por lo que no podía gastar en artesanías y al viajar sólo con la mochila tampoco tenía mucho espacio disponible para cargar las compras, así que me limité bastante.

Cuando salimos de la feria fuimos a tomar un helado artesanal (para seguir en la onda) a Jauja y debo decir que eran riquísimos, no soy muy original al pedir gustos pero me arriesgué un poco y lo que probé me gustó, lástima que no me acuerde qué probé porque como no era algo que suelo pedir… Si me acuerdo lo posteo 😉

Pasamos por un lugar donde había algo así como una feria de ropa pero en realidad no era una feria, era un local que vendía ropa muy bonita a precios un tanto salados así que pasamos, miramos y nos fuimos. Todos estábamos con un presupuesto acotado y a la tentación mejor huirle.

Helados y postres artesanales y mi dieta se fue al carajo!

Helados y postres artesanales y mi dieta se fue al carajo!

La feria de ropa que no era feria

La feria de ropa que no era feria

Cuando volvimos al hostel saqué un par de fotos ilustrativas para que vos, que no lo conoces, lo conozcas y te copes, vayas y lo disfrutes porque realmente vale la pena. Pero como todo tiene su lugar, el post sobre el hostel será otro y más detallado, se lo merece.

Estuvimos un rato ahí, Vieja se fue con unos amigos que llegaron justo y Guido, Fer, Fabri y Gonza se había ido más temprano a Lago Puelo en bicicleta, así que nosotros preparamos el equipo de mate, yo me puse la malla (el tiempo estaba desmejorando pero a mí dos veces no me agarran desprevenida) y lo sumamos a Jerome.

Fuimos en el auto de los chicos de Mardel, un viaje en el que me tocó ser copiloto y debo confesar que soy bastante katraska. Evité que tomemos el camino incorrecto en algunas oportunidades, pero sin la graduación correcta de lentes creo que podríamos haber llegado a Esquel de no haber prestado más atención.

Entramos al Parque Nacional Lago Puelo pagando como estudiantes gracias a que Clari tenía a mano la credencial de la biblioteca, así que nos salió $7 a cada uno contra $25. La entrada vale por 48 horas pero como no pensábamos volver al otro día tuvimos suerte de pagar poco.

La verdad que la buena suerte se quedó sólo en el costo de la entrada, porque el tiempo desmejoró bastante y el sol radiante y precioso de la mañana nos abandonó a la tarde, se nubló y refrescó, hasta llegó a gotear un poco, pero nosotros aprovechamos igual y nos tomamos unos mates refugiados en unos árboles. No pudimos aprovechar demasiado el Parque porque las condiciones no eran las mejores, así que deberé volver en otra oportunidad para recorrerlo mejor. No hay mal que por bien no venga, así que si de volver se trata yo estoy más que dispuesta.

Jerome, Néstor, Eli, Clari y yo

Jerome, Néstor, Eli, Clari y yo

Las nubes no te frenan si el lugar te hace feliz =)

Las nubes no te frenan si el lugar te hace feliz =)

Estábamos combinados el árbol y yo

Estábamos combinados el árbol y yo

Este fue nuestro refugio para tomar mates

Este fue nuestro refugio para tomar mates

Con Eli, Jerome y Clari

Con Eli, Jerome y Clari

Y de pronto tuvimos un visitante en la mateada, se quedó con nosotros hasta que nos fuimos

Y de pronto tuvimos un visitante en la mateada, se quedó con nosotros hasta que nos fuimos

Emprendimos la vuelta, los chicos con las bicis y nosotros con el auto

Emprendimos la vuelta, los chicos con las bicis y nosotros con el auto

Foto para el recuerdo, ya había desmejorado bastante pero el lugar es igualmente hermoso

Foto para el recuerdo, ya había desmejorado bastante pero el lugar es igualmente hermoso

Si el Lago Ness tiene a Nessie y el Nahuel Huapi al Nahuelito, Lago Pueblo también merece su monstruo! ¿Puelito?

Si el Lago Ness tiene a Nessie y el Nahuel Huapi al Nahuelito, Lago Puelo también merece su monstruo! ¿Puelito?

Así terminamos con nuestro road trip a Lago Puelo, el pueblo homónimo también es precioso, ¡qué va!, me quedé enamorada de todos los pueblitos de la comarca. Me gustaría quedarme en cada uno de ellos, recorrerlos, sentir qué se siente pasar una noche como local o visitante y disfrutarlos un poco más de cerca. Acá había una escuela un poco más grande que la que habíamos visto el día anterior en El Hoyo, desconozco si ambas tienen primaria y secundaria, pero ambas eran muy pintorescas. Los chicos ya estaban abrigados, imagino que debe ser complicado ir a la escuela en invierno por esos lugares pero debe tener su encanto.

Un dato de color es que cuando intentábamos salir del Parque nos perdimos, no encontrábamos la salida, yo tentada de la risa no era de mucha ayuda, y cuando pensamos que íbamos a estar un largo tiempo viendo a dónde ir pudimos encontrar la salida. Teníamos ganas de ir a tomar un chocolate caliente pero al final todo quedó en “mejor vamos a El Bolsón antes de que el tiempo se ponga peor”.

Cuando llegamos no sabíamos qué cenar, pensamos en pastas y terminamos comiendo ravioles con salsa. Como había chicos que eran vegetarianos no pudimos comer el menú original, pero igual estaba riquísimo. Los ravioles los compraron en una fábrica de pastas que quedaba cerca del hostel y a la salsa la preparó Vieja, Eli y Clari hirvieron los ravioles y yo ayudé a poner la pesa. Al terminar de comer Guido y Fabri lavaron los platos y Gonza se puso a jugar a las cartas con Clari y con Eli. Intentó pero no pudo con ellas, eran muy rápidas y el juego necesitaba agilidad, yo aprendí a jugarlo pero la verdad es que desistí.

Un acontecimiento importante de esa tarde fue que, al volver de Lago Puelo, nos enteramos que había muerto Chávez. Se volvió LA noticia de la tarde/noche y cada uno que entraba era impactado por la novedad. Yo llamé a mi mamá para confirmarlo y después me limité a escuchar qué había pasado según los reportes de los chicos, como estaba negada a usar twitter vi un par de comentarios pero nada más.

Néstor, Fabri, Guido y Fer listos para hincarle el diente a los ravioles!

Néstor, Fabri, Guido y Fer listos para hincarle el diente a los ravioles!

Gonza y Eli jugando a las cartas, mucha concentración.

Gonza y Eli jugando a las cartas, mucha concentración.

Guido y Fabri lavando los platos, Clari se encargó de dejar registro de todo mientras yo jugaba a las cartas

Guido y Fabri lavando los platos, Clari se encargó de dejar registro de todo mientras yo jugaba a las cartas

"Foto de perfil" de Clari con Jerome de testigo, ese fernet era nacional & popular

“Foto de perfil” de Clari con Jerome de testigo, ese fernet era nacional & popular

Con Clari jugando a las cartas, llegó mi momento de perder

Con Clari jugando a las cartas, llegó mi momento de perder

Y así llegamos al final de este día larguísimo, me doy cuenta de la cantidad de cosas que hicimos por las fotos que saqué, estuvimos de acá para allá y ni nos dimos cuenta. Al terminar de comer, jugar a las cartas y ordenar todo, fuimos al patio a jugar al ping pong y a charlar de la vida, de Alejandro Dolina, de anécdotas bizarras de los vecinos de Guido y de los amigos de Vieja, nos reímos bastante y después Guido agarró la guitarra para armonizar la noche. Estuvimos así un rato más pero como al otro día los chicos de Mardel, Fer y yo nos íbamos a ir temprano decidimos ir a dormir para poder entregar nuestras camas a tiempo.

Esa noche, sabiendo que era la última, dormí contenta pero un poco nostálgica, con muchas ganas de volver aún sin haberme ido, y recapitulando todo lo que pasó puedo decir que fue una primera parte muy copada del viaje. Afortunadamente los chicos de Mardel iban para San Martín de los Andes y se ofrecieron a alcanzarnos a Fer y a mí hasta Bariloche, por lo que en el próximo post te voy a contar por qué parecíamos un auto de payasos.

Día 3: Lago Epuyén

La noche anterior, como ya te conté, terminé de cama. No podía mover los brazos, cené sólo un sandwich y me quedé charlando un rato hasta que no pude más. Los chicos que habían llegado esa tarde planearon ir con la chica belga al Cajón del Azul, el tema es que se tenían que levantar temprano y bueno… cuando yo me levanté a eso de las 10.30 ellos seguían ahí durmiendo.

En el desayuno despedimos a un español que seguía su viaje, nos quedamos charlando con Juan (“vieja” a medida que entramos en confianza) y Fer, al ratito llegó a desayunar Gonza y después cayeron Guido y Fabri. Seguimos tomando unos mates, viendo qué íbamos a hacer, yo tenía ganas de ir a Lago Puelo porque me iba a ir al otro día y no quería perdérmelo pero los demás querían ir a Lago Epuyén. La señora de la limpieza nos “trasladó” al patio así que seguimos la mateada allá, llegaron los chicos de Mar del Plata (Eli, Néstor y Clari) y al final decidimos ir al Epuyén.

El bondi salía a las 13, eran las 12.55 y nosotros seguíamos en el hostel. Al final fuimos caminando medio convencidos de que íbamos a tener que: 1) esperar otro bondi; o 2) ir en remis. Casi llegando a la esquina vimos el bondi en la parada, lo corrimos y llegamos justo. Si mal no recuerdo nos salió $20 el pasaje, pero mi memoria es medio brava (debería haberlo anotado).

Llegamos, después de un largo viaje, hasta la entrada de lo que es el predio del lago. De ahí teníamos que caminar un poco para llegar a un mirador y luego debíamos seguir camino hasta las playas, donde terminamos encontrando un Centro Cultural y los chicos aprovecharon para comer pizza y tomar cerveza artesanal.

Ingreso al predio del Lago Epuyén

Cartel del mirador

En el mirador con Guido, Gonza, Fabri y Vieja

En el mirador con Guido, Gonza, Fabri y Vieja

Yendo a buscar las playas para almorzar

Yendo a buscar las playas para almorzar

Ojo al piojo que no hay rescatista

Ojo al piojo que no hay rescatista

El paisaje no puede ser más bello

El paisaje no puede ser más bello

Centro Cultural Antu Quillen

Centro Cultural Antu Quillen

 

En los estantes que se ven vendían remedios naturales para TODO

En los estantes que se ven vendían remedios naturales para TODO

Las cervezas artesanales que tomaron los chicos

Las cervezas artesanales que tomaron los chicos

También vendían artesanías en el CC

También vendían artesanías en el CC

Algo peculiar que voy a destacar es mi poca tolerancia a hacer “ciertas cosas” en la naturaleza. Menos mal que encontramos el Centro Cultural y pude ir al baño, porque sino me iba a tener que aguantar toda la tarde y no iba a estar bueno. Atrás del CC había unos baños del camping que también estaban usables (más tarde tuve que ir ahí) pero de todas formas, usar el bosque como baño no era una opción y aguantar toda la tarde tampoco, así que me iba a ver complicada.

Fuera de eso, cuando los chicos pidieron las pizzas y las cervezas llegaron los chicos de Mardel, así que almorzamos juntos y después a tomar mates a la… ¿playa? Digo así porque en realidad eran piedras grandes en donde pudimos tomar mates y meternos al lago. Voy a destacar mi máster en boludez, porque nuevamente me mandé una mundial: no llevé malla.

Pregunté en el CC si tenían alguna para prestarme/venderme y nada, así que nada me frenó y me metí en ropa interior. Al fin y al cabo la bikini es lo mismo, y por suerte tenía un top así que pude zafar y disfrutar del agua. Consejo: aunque veas en el pronóstico que el día va a estar fresquito, igual lleva malla, nunca sabes qué puede pasar.

Otro ratito de pez en el lago

Otro ratito de pez en el lago

¡Anda a saber de qué nos reíamos!

¡Anda a saber de qué nos reíamos!

Y mientras nosotros nadábamos, los chicos musicalizaban la tarde

Y mientras nosotros nadábamos, los chicos musicalizaban la tarde

 

Magia pura

Magia pura

Un lago, un kayak

Un lago, un kayak

Después de unos regios mates y de charlas que fueron desde música a política, llegamos a la gran pregunta: “¿qué comemos esta noche?”. Por decisión general elegimos: asado. Sí, tal y como lees, por TERCERA vez consecutiva iba a comer asado. Unos chicos fueron en auto a comprar las provisiones y el resto volvimos en bondi.

En el post anterior te había comentado que con el bondi pasamos por El Hoyo. Pues bien, her-mo-so. El colectivo entró, hizo como una panza y siguió, pero lo poco que pude ver me dejó con ganas de ver más. No porque sea EL lugar turístico por excelencia o porque tenga muchas cosas interesantes y exóticas, sino porque es pintoresco, chiquito, las casas tenían patio, la escuela era chica pero bonita, la gente parecía tranquila. No sé cómo explicarlo, pero pasar por ahí fue como ver el pueblito ideal donde me gustaría terminar mis días, tranquila, en un lugar pacífico donde no exista tanto barullo, donde todos se conozcan con todos, en comunidad con el entorno.

Pero bueno, dejando de lado mis expectativas a futuro (en las que no sólo yo quiera ir a un pueblo así, sino también mi futuro marido), llegamos al hostel y cada uno a lo suyo. Los chicos se dedicaron a ayudar a Gonza con el asado, Eli se encargó de las papas, y junto con Clari, Jerome y Fabri nos dedicamos a jugar al UNO, en inglés. Polémico.

Si ahí se ve apetitoso...

Si ahí se ve apetitoso…

...acá ni te cuento!

…acá ni te cuento!

Les presento a Nene Campeón, el perro vegetariano que da la patita y la tiene re clara.

Les presento a Nene Campeón, el perro vegetariano que da la patita y la tiene re clara.

Nene Campeón es el perro de Sergio, el dueño del hostel, y es un amor de animal. Si le pedís la patita él te da la patita, y si le decís qué patita querés que te de, él te da la que le pediste. En el cartel que está pegado detrás de la puerta que te lleva al patio dice que no hay que darle de comer porque es vegetariano, pero la verdad es que comió los mejores pedazos de nuestro asado, así que… Quizás por eso le quedaron así los ojitos, jajaja!

El hombrecito llevaba una bola que no debía caer por ningún orificio hasta llegar al final: el sol.

El hombrecito llevaba una bola que no debía caer por ningún orificio hasta llegar al final: el sol.

Jerome, Eli y Clari jugando al ping pong

Jerome, Eli y Clari jugando al ping pong

 

¿Será por eso que me gustó tanto?

¿Será por eso que me gustó tanto?

No me pregunten en qué parte del hostel estaba este cartel, pero lo cierto es que no dice más que la verdad. El Bolsón tiene eso de pueblo buena onda que te invita a soñar, a pensar que está todo bien, que todo va a salir bien. La gente con la que me fui cruzando en este camino me demostró que se puede viajar sin tanto “pero” y no hay nada más lindo que cruzarse con gente feliz que ama lo que hace, así sea por 10 días de vacaciones.

Este fue un día en comunidad, nos conocimos más los que estábamos en el hostel, se armó un grupo copado en el que charlábamos de todo, aprendí de cosas que ellos contaban y yo no conocía, me llené de cada experiencia vivida, los conocí un poco más y ellos a mí. Quizás no terminamos como amigos íntimos, quizás no nos volvamos a ver, pero me gusta esto de mirar atrás y sonreír pensando que aquellos que conocí dejaron una marca en mí, que el día de mañana podemos decir “yo compartí algo con él/ella” y que ese recuerdo sea agradable.

Uno cuando viaja es auténtico, es la esencia pura de lo que hay dentro nuestro. Cuando viajamos no estamos contaminados con el día a día, no hay rutina, la rutina es el momento, y el aquí y ahora que viví en El Bolsón me hizo sentir plena, el hecho de no conocer a mis compañeros pero descubrirlos en cada acción me ayudó a aprender a ver en el otro quién es mediante lo que hace, dice y piensa, sin tanto tiempo de relación más que ese instante compartido.

Y pasando este momento de reflexión sentimental, te cuento que pagué una noche más en el hostel porque el martes estaba la feria y no me la quería perder, además de que tenía que ir a Lago Puelo aunque sea un ratito para entender porqué tanta recomendación. Con ésta ya llegué a mis 4 noches en el hostel, y te digo: el sol no siempre es tu mejor amigo…

 

Día 2: Puerto Patriada Kayak

Me levanté temprano pensando “para qué me metí a hacer esto” y estuve con ese pensamiento durante bastante tiempo. Había visto en las fotos de Mati que hizo mucho kayak en BRC y me copaba la onda, aunque nunca había remado en mi vida y sinceramente siempre le tuve miedo al “barquito chiquito” en el que me daba idea de que ni siquiera iba a entrar.

Animada por las fotos y la buena onda que me tiraban desde el celular me dije “si he de morir al menos que sea un paraíso”, aunque la idea de congelarme en los lagos del sur no tiene nada de la muerte romántica que se mandó la mujer que se tiró en la Garganta del Diablo, pero esa es otra historia.

Te cuento un poco lo que me contó Sergio cuando me habló de la excursión. Puerto Patriada Kayak es una excursión de todo el día, comienza a las 11 y termina a eso de las 18.30 aprox., que se realiza en el Lago Epuyén (la mortadela del sandwich entre Epuyén y El Hoyo) donde no se permiten embarcaciones a motor, por lo que el agua es más tranquila que en otros lagos. Los que llevan a cabo la excursión son una familia: Miguel, Catalina y Pedro, y ellos se encargan no sólo de los kayaks sino también del almuerzo y la merienda. Como dije en el post anterior, cuando la hice estaba $280 pero sinceramente podría haber valido un poco más, teniendo en cuenta todo lo que haces.

Puerto Patriada Kayak

Puerto Patriada Kayaks

Fuimos con Sergio y Juliana hasta el lago, cuando llegamos con Juliana nos cambiamos por short y musculosa, Catalina nos dio los chalecos salvavidas y después se repartieron los kayaks. Por suerte no eran individuales como los que había visto en las fotos de Mati, sino que eran dobles y el único simple era el de Catalina. A mí me tocó ir con Pedro así que al menos me quedé tranquila de que no me iba a quedar varada en el medio del lago pidiendo ayuda.

Parezco de la Guardia Suiza...

Parezco de la Guardia Suiza…

Los patitos en fila

Los patitos en fila

Y comenzó todo

Y comenzó todo

No sé si alguna vez te pasó de ver agua tan linda, con colores que van desde el verde hasta el azul, ver el fondo de lo transparente que es y a lo lejos verla brillar. Yo no recordaba haber visto algo así nunca, si bien cuando fui a Bariloche de viaje de egresados vimos el lago con el agua azul la verdad es que esto sólo lo había visto en una pileta, fue impresionante. Además sumale al agua el resto del paisaje y te queres quedar a vivir.

El agua <3

El agua

 

Con la remada no venía mal pero sin la ayuda de Pedro no creo haber podido llegar muy lejos. Soy de tener bastante confianza en mí misma pero cuando se trata de algo que no sé prefiero confiar en el otro, así que deposité toda mi confianza en que no me iba a caer y mi mantra era “si Mati lo hizo tiene que estar copado”, por lo que no bajé los brazos y remé como pude.

Si bien el agua era hermosa y realmente quería verla (o sea, al fondo me refiero porque agua para ver tenía de sobra), arriba del kayak mucho no me movía porque me daba miedo caerme, y ante el mínimo movimiento de Pedro te juro que me agarraba un miedo tremendo. Sabía que no me iba a caer, pero si me caía el agua estaba fría y además ¿¡cómo volvía a subir!?

En pleno camino

En pleno camino

Cuando ya le estaba agarrando la mano llegamos a la primera parada, una playita donde había una cascada muy bonita y donde tomamos unos mates antes de seguir. El agua de la cascada estaba helada como de costumbre, pero metí los pies igual para sacarme una foto. Catalina me enseñó el nombre de la planta que estaba al lado de la cascada y después me quedé ahí mirando y admirando el lugar que, junto con el agua, era hermoso. Soy una densa con el agua, lo sé, pero me encantó.

La cascada, la aljaba y el agua helada

La cascada, la aljaba y el agua helada

Aljaba

Aljaba

Por si quedaba alguna duda del tema "agua"

Por si quedaba alguna duda del tema “agua”

Después de un rato cruzamos el lago y en la otra orilla íbamos a almorzar. Asado al disco. Asado otra vez. Mientras Sergio y Pedro estaban en el proceso preparativo del asado, Catalina y Juliana cortaban la verdura y el pan, el resto paseaba por el lugar y en lo particular me dediqué a seguir sacando fotos.

Verduras = Jeanete (mi amiga vegetariana)

Verduras = Jeanete (mi amiga vegetariana)

Carne = lo opuesto a Jeanete

Carne = lo opuesto a Jeanete

Et voilà! ¿Cómo no comer?

Et voilà! ¿Cómo no comer?

El asado estaba exquisito, de la verdura no puedo hablar por razones obvias, pero sí te puedo contar que comí por voluntad propia y por voluntad de los demás, me sentía como en la casa de mis abuelos cuando me dicen “dale Ayi come, come con pan, dale, qué ¿no te gustó?” y yo sigo hincando el diente. Después me metí con Juliana al lago (frío pero no tanto) y el grupo fue a ver un arroyo (el “Arroyo Marcelo” que hasta hoy no sé si era posta o joda) así que allá partimos con la manada.

El grupo

El grupo

Al volver emprendimos camino hacia la cascada Cinco Saltos donde merezco el premio a la b*luda del año. ¿Por qué? Porque en vez de ponerme las zapatillas subí con ojotas por piedras y caminos no muy favorables para ese calzado, así que agradezco a las manos de mis compañeros por ayudarme a no caer (resbalar, pegar la nuca contra una roca, terminar mal, en fin). Llegamos a la cascada que tiene como una pileta natural y me metí, el agua estaba helada pero valió la pena así que disfruté mi ratito de pez. Al salir la piel me quemaba, como estaba mojada las ojotas no eran de ayuda así que nuevamente he de agradecer a las manos de mis compañeros que me ayudaron a volver sana y salva.

En la cascada ANTES

En la cascada ANTES

En la cascada DESPUÉS

En la cascada DESPUÉS

Cuando llegamos nos esperaba lo mejor: ¡mermelada casera! Hacía muchísimo que no comía mermelada casera, la última vez que comí fue en casa y hecha por mamá, así que volver a eso nuevamente me transportó a mi casa. Parece loco pero te aseguro que al estar lejos las pequeñas cosas que te recuerdan a tu casa te ponen feliz, más si hace mucho que no vas. En fin, todos tomaron mate pero yo preferí pasar y me dediqué a disfrutar del pan con mermelada, me imaginé a mi mamá diciéndome lo rica que estaba (porque por más que yo pruebo las cosas ella necesita contármelas) y me la imaginé diciéndome “Ayi trae mermelada”, cosa pendiente que no me avivé en comprar.

Pan, mermelada, casa

Pan, mermelada, casa

Calentador de pava rústico

Calentador de pava rústico

Finalmente emprendimos la vuelta. Cambió mi acompañante y el nuevo realmente se movía MUCHO. Al principio no la pasé bien, y hasta que me dijo que no sé qué pasaba con los pedales por eso tenía que moverse para darle dirección al kayak no me quedé tranquila. De cualquier modo aprendí que si el de atrás se mueve tengo forma de no caer, así que para la próxima ya tengo una estrategia.

Un "chau Epuyén" que terminó siendo un "hasta mañana"

Un “chau Epuyén” que terminó siendo un “hasta mañana”

Cuando volvíamos Sergio paró el auto en una especie de mirador en el medio del camino porque se veía El Hoyo. La verdad es que en ese momento no me llamó mucho la atención pero cuando al otro día pasamos con el colectivo me quedé con muchas ganas de conocer, lástima que no tenía un auto como para ir y volver en el día sin tener que esperar el colectivo (no sé si hay hostel o cómo es la onda, así que debo el dato), pero la próxima será.

Se supone que eso de abajo es El Hoyo

Se supone que eso de abajo es El Hoyo

En cuanto a cómo quedé yo, de los brazos mejor ni hablemos. Si ya me dolían en el camino te imaginas que cuando me bajé del kayak me sentía Robocop, y cuando llegué al hostel directamente no podía moverlos. Como nunca había remado obviamente me dolía todo, así que me pegué una ducha y me acosté a charlar con mis nuevos vecinos y una chica belga. Esa noche sólo cené un sandwich que había dejado preparado antes de irme porque no tenía ganas de moverme sino de dormir y de arrancarme los brazos. Claro que la ducha caliente sirvió, pero igual sentía que tenía dos yunques.

Así terminó mi primer día activo y así comenzaron los cambios de planes sobre la marcha, decidí quedarme una noche más en El Bolsón con posibilidad a una cuarta porque quería ver la feria que iba a estar el martes. Al otro día quería ir a Lago Puelo pero al final hubo, otra vez, cambio de planes…